El nuevo edificio de la Universidad Santo Tomás, es el ejemplo más claro y grosero de la falta de respeto hacia un barrio que ha sido por tradición de baja altura y a escala humana.
Dejo acá el enlace para que apoyen esta causa, firmando esta carta.



No estamos solos en nuestra negación del pasado. En un reciente viaje a Mendoza visitamos con mi mujer la estación de Mendoza, abandonada por completo y cuya estructura luce firme aún. No existe explicación que pueda avalar la eliminación de este trazado de ferrocarriles que unía esta ciudad con la capital argentina, Buenos Aires. Acá llegaba también el tren desde Chile. Aquel recorrido que, en un bello viaje, partiendo desde Los Andes, cruzaba por la cordillera entre puentes, túneles y quebradas.
No hay duda que debe haber sido una bella estación. Luce pequeña, pero muy bien equipada. Muchas vías comienzan a abrirse al acercarse la estación, una caseta de cambios de vía, una tornamesa y un galpón de reparaciones aparecen paulatinamente a su costado.
Aún se conserva la señalética en varios puntos del antiguo recorrido y un puente que unía ambos lados del andén.
Estructuralmente luce bastante sólida, por lo que no sería difícil reconstruirla. Solamente es un problema de voluntad. Esperemos que no pase lo que ha pasado con muchos edificios históricos en Chile… no hace falta decir qué.
Adjunto un texto aparecido en el foro SkycraperCity:
“las fotos sras y sres (q dicho sea de paso que buenas tomas) muestran el desastre de un incendio (in-ten-sio-nal léase casa silaba) que destruyó esta antigua estación de trenes que data de 1908/10 que fue declarada de patrimonio de la provincia (si señores lean bien). Este lugar albergaba parte del archivo histórico de la provincia, y había sido restaurado en el 2000 en un programa de recuperación y puesta en valor de la propiedad (aunque fue pesimamente restaurado ignorando sus formas originales) y de alli su llamativo color. Pero cayó presa de este incendio reciente y nunca más fue tocada y alrededor de ella creció una villa miseria (afortunadamente erradicada) por tanto un edificio histórico fue dejado al mas completo abandono y presa de los elementos y el vandalismo....por tanto las fotos muestran el estado vergonzoso de un bien que supuestamente está protegido por el gobierno....verguenza debería darnos....”
Fuente: www.skycrapercity.com


Casi todos los domingos era habitual salir a pasear por el camino que va al Cajón del Maipo. Mis abuelos nos llevaban a pasear en su Kleinbus –que ahora ha pasado a nuestras manos- donde viajábamos cómodos y podíamos ver el paisaje que aún no estaba tan poblado como ahora.
Para mi era una emoción y un misterio ver este edificio y con el tiempo lo llegué a ver como un hito en el camino. Tan blanco y aséptico, tan distinto ha como está hoy: abandonado y gris.
Testigo del período industrializador de Puente Alto, yace cercano a la Papelera este edificio de hormigón que alojó a la Farmacéutica del Pacífico.
Hace unos 10 años atrás aún conservaba los grandes tambores donde se alojaban líquidos que para mi eran misteriosos y que me hacían ver más imponente este edificio, que hoy me doy cuenta es pequeño, pero singular y llamativo. No deja de ser peculiar un edificio tan Moderno y de líneas funcionales dentro de un pueblo más bien rural (en sus orígenes).
“En 1964 se establece en Puente Alto esta farmoquímica. Antes estuvo ubicada en San Joaquín en Santiago, pero a raíz de que en la elaboración de su producto consume mucha energía eléctrica, se llegó a un acuerdo con la Compañía Manufacturera de Papeles y Cartones a objeto de abastecerse de energía de la planta que posee la papelera por resultarle más económica.
De la planta papelera recibe en su subestación 6.000 volts de corriente los que son convertidos en 330 volts, enviándola luego a los transformadores para 110 volts, transformando la corriente alterna en continua, la que usa para la electrólisis del agua oxigenada, que luego servirá para la fabricación de telas de las más importantes industrias textiles de nuestro país y para el uso de los laboratorios químicos chilenos.”*
*Quintana Molina, Ayan. Puente Alto, su pasado, su presente. Talleres Gráficos de Puente Alto al Día, Puente Alto, Chile, 1978. pp. 36.

Hace más de una semana que se celebró el Día del Patrimonio, no obstante creo que aún estoy a tiempo de escribir algo sobre dicho evento.
No cabe duda que actos como estos se agradecen; conocer lugares y edificios que habitualmente vemos sólo por fuera es una oportunidad que nadie debería perderse, al menos nadie que tenga esa curiosidad por las construcciones históricas.
Nos propusimos con mi mujer recorrer uno de los circuitos (hay varios, dependiendo de la zona). El que elegimos fue el circuito oriente. Inicioamos el recorrido en Matucana 100, donde había una exposición algo deteriorada y poco cuidada, no era muy atractiva. Luego nos dirigimos a la Biblioteca de Santiago y posteriormente a la Dirección Meteorológica de Chile. Me sorprendió la belleza del edificio y de los objetos para medir los eventos atmosféricos de antaño.
La Casa de Moneda fue nuestra siguiente parada, donde en un breve recorrido se mostraba el proceso de creación de los billetes, monedas y medallas.
Nuestros pasos se dirigieron al Artequín, edificio de fines del siglo XIX, donde me llevé una grata sorpresa al ver tanta gente interesada en ver Arte y en que sus hijo/as también adquieran ese hábito.
La penúltima visita fue al Museo Ferroviario en la Quinta Normal. Nostálgico y a veces triste recorrido. Ver esas enormes locomotoras estáticas para siempre no deja de abatir.
Sin embargo la gente se veía alegre y gozaba de ver aquellos fierros que alguna vez movieron al país.
En el pequeño espacio dedicado a fotografías y maquetas podía observarse un plano de la Maestranza San Bernardo, sin duda una gigantesca y compleja construcción.
Finalmente visitamos el Museo de Historia Natural. Me sorprendió su arquitectura interior y me recordó construcciones europeas que usualmente uno ve en documentales. No recordaba cómo era, creo que hace como veinte años que no lo visitaba.
Realmente es un bello edificio y, aquel día, se encontraba lleno de visitantes.

En Febrero tuve unas breves, pero interesantes vacaciones en Buenos Aires con mi mujer. Recorrimos lo que se puede recorrer a pie de esta gigantesca ciudad. Tratamos de abarcar los lugares más representativos de la capital argentina, en un circuito hecho a base de un mapa referencial y ganas de conocer y descubrir lugares no señalados en el mapa.
No cabe duda que, para cualquier visitante, Buenos Aires es una ciudad alucinante y vertiginosa que se hace inabarcable y, a veces, inhumana, debido a sus enormes dimensiones.
Hay algo, sin embargo, que destaca, entre muchas otras cosas, de esta ciudad:la reutilización y la conservación.
El Metro (Subte se llama allá), se inauguró en 1913, siendo el primero en su tipo en Iberoamérica y todo el Hemisferio Sur. Esa línea corresponde a la actual línea A del Subte bonaerense.
Aquellos carros aún funcionan y son parte de la compleja red de líneas que ha generado el crecimiento de la red subterránea.
Sorprende el buen estado que presentan y el cuidado en la infraestructura propia de la época. Sin dudas, el que Buenos Aires sea una zona en que los sismos no ocurren ha ayudado a que este sistema siga funcionando.
No obstante, el respeto y conservación que ha demostrado la gestión gubernamental y la consciencia de los ciudadanos, son algo que sin duda ha contruibuido a que el pasado se conserve y siga funcionando hasta hoy.
Puerto Madero es otro ejemplo, pero en este caso apunta al reuso de antiguas instalaciones portuarias. No sería extraño que en nuestro país se hubiesen demolido para, sobre el terreno, construir un nuevo edificio. La visión porteña, apuntando a la conservación del Patrimonio, optó por la reutilización de la infraestructura -construida entre los años 1900 a 1905- de los docks (almacenes portuarios). Esto dio pie a un sector atractivo, moderno y turístico. Las gruas de carga también pasarona formar parte del recorrido del peatón y son un recuerdo permanente del pasado portuario de Buenos Aires, asi como de su impronta industrial.
Sin duda, una forma inteligente de reusar la arquitectura patrimonial. Un ejemplo digno de imitar.

Como muchos y muchas sabrán y habrán visto, la maestranza de San Bernardo fue demolida unos años atrás. No es novedad que se echen abajo edificios en la ciudad, ni que se contruyan en su lugar condominios, edificios de departamentos o bien casas en serie.
Tampoco es novedad que muchos de esos edificios que se demuelen sean antiguas construcciones con mayor o menor valor histórico.
Aquí me gustaría detenerme un instante. El carácter histórico de una construcción no lo hace un elefante intocable ni algo que sea imposible de intervenir. El carácter histórico de un edificio es dado por factores que le son propios a su construcción y propósito, pero que pueden reinterpretarse con respeto.
Muchas construcciones patrimoniales de nuestro país se encuentran abandonadas o esperando ser demolidas sin siquiera haberse emitido un proyecto que les dé una nueva vida. Pretender congelar el tiempo es imposible, pero sí es factible darle un nuevo uso a la Arquitectura del pasado.
Recuerdo que hace algunos años, pasaba frente a la maestranza camino a la casa de mis abuelos en Isla de Maipo. Casi todos los fines de semana me deleitaba con ese enorme conjunto que se dejaba ver por varias cuadras, donde, tras la pared continua de ladrillos, asomaba algún techo de vagón. Por esa época se retiraron de circulación las micros “de colores” y fueron a dar ahí. Eran para mi un paraíso… me imaginaba el poder comprar una de esos buses y transformarlo en casa rodante. Mientras pasaba por ahí me ponía a identificar a qué recorrido pertenecía cada color.
Afortunadamente hace unos días, pude conseguir este material fotográfico que conforma un homenaje que Juan Carlos Seccia (encargado de la Unidad de Proyectos de la DAE, UMCE) hizo a su padre, quien fue trabajador de la maestranza durante años y que hizo de este lugar algo que marcó su infancia y que recuerda con nostalgia.
Con mucho respeto les dejamos con esta galería y agradecemos enormemente a Juan Carlos, quien nos facilitó generosamente este material. Ver galería >
Rodrigo González M.


No sé si era por mi corta edad o por lo llamativo de la construcción que lo veía tan imponente. En la esquina de San José 010, en San Bernardo. Su blanca fachada me llamaba la atención y la forma de caja cerrada era particularmente llamativa. Además en la parte trasera unos silos y tuberías se elevaban transportando el trigo.
Hace unos meses pasé por ahí nuevamente, luego de años, y me pareció un pequeño edificio, casi sin importancia al lado de enormes molinos como, por ejemplo, el de Carozzi en Nos, obra de Emilio Duhart.
Sin embargo, es como esas pequeñas joyas escondidas, recuerdo vivo de arquitecturas pasadas y de vivencias de infancia. Pertenecen al imaginario colectivo de muchos/as seguramente y actúan como referente o ícono de un lugar. Su ubicación privilegiada, a un costado de la vía del tren y en una esquina muy transitada de la ciudad, hacen casi imposible el no verlo al menos por un momento.
Son los pequeños edificios y sus funciones, los que muchas veces nos ayudan a crear barrio y ciudad. Son estas pequeñas muestras de arquitectura industrial las que tejen, frecuentemente, la trama urbana y las relaciones de las personas con su ciudad.



Descarga: French Teen Idol. 2005
Descarga: Enlightened False Consciousness. 2007
Ideal para caminar por la ciudad.
Los clásicos hoteles de Santiago desaparecen casi sin darnos cuenta. Hace unos años fue el Hotel Carrera (en el 2004 y antes el emblemático Crillón), de una arquitectura única e interiores ricos en decoración de la época (se inauguró en 1940). Luego de vender sus muebles, cuadros y diversos objetos que le daban un aire muy propio y singular, comenzó una etapa de "remoledación", bajando la altura de los cielos de sus 17 pisos y poniendo en lugar de las lámparas y faroles, canaletas de tubos fluorescentes.
La fábrica Carozzi de Quilpué, construida en el año 1907 por orden de Augusto Carozzi y que, luego de un incendio en 1970 hubo de reconstruirse, constituye un ejemplo de la arquitectura moderna enfocada a la industria.
Poco menos de una semana ha pasado desde que me enteré de esta noticia. Sin exagerar me dejó medio descolocado y preguntándome cómo era posible que estas cosas sucedieran y no tuviesen mayor repercusión: habían demolido por completo las instalaciones de la ECA, en Quinta Normal.
Y lo mejor de todo era que en ese punto los trenes bajaban la velocidad porque se aprontaban a llegar al fin del recorrido, así se podía contemplar con más calma los detalles de tan olvidada construcción.Este video es para verlo completo y detenidamente. Una filmación que juega con la edición amateur y casual, con cortes aparentemente aleatorios. Tomas casi meditativas de largos planos secuencia.
Un regalo a los ojos... y a los oídos.
El texto que aparece al inicio dice: Por sobre este lugar, en esas colinas, encontrarán las rocas.
Rocas con venas verdes, amarillas y negras. Dejarán el modelo definitivo con esas rocas. Lo pondrán por todo el Mundo y todo explotará.
Más información en: http://www.earlydayminers.com/
R.G.M.
Maipú, 04 de Marzo de 2008. 19:15 hrs.
