La fábrica Carozzi de Quilpué, construida en el año 1907 por orden de Augusto Carozzi y que, luego de un incendio en 1970 hubo de reconstruirse, constituye un ejemplo de la arquitectura moderna enfocada a la industria.Su peculiar distribución me llamaba la atención de pequeño, cuando pasábamos por ahí con mi familia bajo el puente que comunica dos naves de la construcción y, pese a que en esos años la fábrica y molino se encontraba en funcionamiento, mostraba un claro estado de abandono que me hacía verla con más ganas ya que su huella industrial se acentuaba y, al quedar la calle encerrada por ambas construcciones, una sombra permanente se proyectaba en ese tramo dando un aspecto lúgubre y solitario al conjunto.
Me gustaba ver los carros de tren que transportaban, supongo, el trigo o la harina y que yacían no muy lejos del camino vehicular. Lucían oxidados y añosos, siempre había uno al menos esperando no sé qué. Mi imaginación volaba y hacía andar esos carros y trataba de armar el interior de la fábrica, que siempre parecía cerrada.
Hace años que no paso por ahí, pero recuerdo con nostalgia de infancia ese tramo tan esperado y tan breve y nunca olvidaré ese puente que ya no recuerdo si era para el paso de los funcionarios y trabajadores de una nave a otra por sobre la calle, o para el transporte de las materia primas desde los trenes-silos que, herrumbrosos, esperaban volver a cargarse.
Imágen: Flickr
R.González M.
Santiago. 10 de Noviembre de 2008.
Santiago. 10 de Noviembre de 2008.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario