miércoles, 25 de marzo de 2009

Desde Buenos Aires. Inteligencia en el reuso.


En Febrero tuve unas breves, pero interesantes vacaciones en Buenos Aires con mi mujer. Recorrimos lo que se puede recorrer a pie de esta gigantesca ciudad. Tratamos de abarcar los lugares más representativos de la capital argentina, en un circuito hecho a base de un mapa referencial y ganas de conocer y descubrir lugares no señalados en el mapa.

No cabe duda que, para cualquier visitante, Buenos Aires es una ciudad alucinante y vertiginosa que se hace inabarcable y, a veces, inhumana, debido a sus enormes dimensiones.

Hay algo, sin embargo, que destaca, entre muchas otras cosas, de esta ciudad:la reutilización y la conservación.

El Metro (Subte se llama allá), se inauguró en 1913, siendo el primero en su tipo en Iberoamérica y todo el Hemisferio Sur. Esa línea corresponde a la actual línea A del Subte bonaerense.

Aquellos carros aún funcionan y son parte de la compleja red de líneas que ha generado el crecimiento de la red subterránea.

Sorprende el buen estado que presentan y el cuidado en la infraestructura propia de la época. Sin dudas, el que Buenos Aires sea una zona en que los sismos no ocurren ha ayudado a que este sistema siga funcionando.

No obstante, el respeto y conservación que ha demostrado la gestión gubernamental y la consciencia de los ciudadanos, son algo que sin duda ha contruibuido a que el pasado se conserve y siga funcionando hasta hoy.

Puerto Madero es otro ejemplo, pero en este caso apunta al reuso de antiguas instalaciones portuarias. No sería extraño que en nuestro país se hubiesen demolido para, sobre el terreno, construir un nuevo edificio. La visión porteña, apuntando a la conservación del Patrimonio, optó por la reutilización de la infraestructura -construida entre los años 1900 a 1905- de los docks (almacenes portuarios). Esto dio pie a un sector atractivo, moderno y turístico. Las gruas de carga también pasarona formar parte del recorrido del peatón y son un recuerdo permanente del pasado portuario de Buenos Aires, asi como de su impronta industrial.

Sin duda, una forma inteligente de reusar la arquitectura patrimonial. Un ejemplo digno de imitar.

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Rodrigo González M.


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