
Como muchos y muchas sabrán y habrán visto, la maestranza de San Bernardo fue demolida unos años atrás. No es novedad que se echen abajo edificios en la ciudad, ni que se contruyan en su lugar condominios, edificios de departamentos o bien casas en serie.
Tampoco es novedad que muchos de esos edificios que se demuelen sean antiguas construcciones con mayor o menor valor histórico.
Aquí me gustaría detenerme un instante. El carácter histórico de una construcción no lo hace un elefante intocable ni algo que sea imposible de intervenir. El carácter histórico de un edificio es dado por factores que le son propios a su construcción y propósito, pero que pueden reinterpretarse con respeto.
Muchas construcciones patrimoniales de nuestro país se encuentran abandonadas o esperando ser demolidas sin siquiera haberse emitido un proyecto que les dé una nueva vida. Pretender congelar el tiempo es imposible, pero sí es factible darle un nuevo uso a la Arquitectura del pasado.
Ese fue el caso de la maestranza San Bernardo, que luego de pasar largo tiempo en semi abandono, terminó siendo demolida para construirse en sus terrenos un conjunto habitacional. Y, de forma casi irónica, se dejó en pie dos naves, declarándolas patrimoniales. Sin embargo siguen su lento proceso de deterioro, siendo su único uso la filmación de algunos comerciales.
Recuerdo que hace algunos años, pasaba frente a la maestranza camino a la casa de mis abuelos en Isla de Maipo. Casi todos los fines de semana me deleitaba con ese enorme conjunto que se dejaba ver por varias cuadras, donde, tras la pared continua de ladrillos, asomaba algún techo de vagón. Por esa época se retiraron de circulación las micros “de colores” y fueron a dar ahí. Eran para mi un paraíso… me imaginaba el poder comprar una de esos buses y transformarlo en casa rodante. Mientras pasaba por ahí me ponía a identificar a qué recorrido pertenecía cada color.
Afortunadamente hace unos días, pude conseguir este material fotográfico que conforma un homenaje que Juan Carlos Seccia (encargado de la Unidad de Proyectos de la DAE, UMCE) hizo a su padre, quien fue trabajador de la maestranza durante años y que hizo de este lugar algo que marcó su infancia y que recuerda con nostalgia.
Con mucho respeto les dejamos con esta galería y agradecemos enormemente a Juan Carlos, quien nos facilitó generosamente este material. Ver galería >
Rodrigo González M.

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