Hace más de una semana que se celebró el Día del Patrimonio, no obstante creo que aún estoy a tiempo de escribir algo sobre dicho evento.
No cabe duda que actos como estos se agradecen; conocer lugares y edificios que habitualmente vemos sólo por fuera es una oportunidad que nadie debería perderse, al menos nadie que tenga esa curiosidad por las construcciones históricas.
Nos propusimos con mi mujer recorrer uno de los circuitos (hay varios, dependiendo de la zona). El que elegimos fue el circuito oriente. Inicioamos el recorrido en Matucana 100, donde había una exposición algo deteriorada y poco cuidada, no era muy atractiva. Luego nos dirigimos a la Biblioteca de Santiago y posteriormente a la Dirección Meteorológica de Chile. Me sorprendió la belleza del edificio y de los objetos para medir los eventos atmosféricos de antaño.
La Casa de Moneda fue nuestra siguiente parada, donde en un breve recorrido se mostraba el proceso de creación de los billetes, monedas y medallas.
Nuestros pasos se dirigieron al Artequín, edificio de fines del siglo XIX, donde me llevé una grata sorpresa al ver tanta gente interesada en ver Arte y en que sus hijo/as también adquieran ese hábito.
La penúltima visita fue al Museo Ferroviario en la Quinta Normal. Nostálgico y a veces triste recorrido. Ver esas enormes locomotoras estáticas para siempre no deja de abatir.
Sin embargo la gente se veía alegre y gozaba de ver aquellos fierros que alguna vez movieron al país.
En el pequeño espacio dedicado a fotografías y maquetas podía observarse un plano de la Maestranza San Bernardo, sin duda una gigantesca y compleja construcción.
Finalmente visitamos el Museo de Historia Natural. Me sorprendió su arquitectura interior y me recordó construcciones europeas que usualmente uno ve en documentales. No recordaba cómo era, creo que hace como veinte años que no lo visitaba.
Realmente es un bello edificio y, aquel día, se encontraba lleno de visitantes.
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