No hace mucho descubrí a este cantante de melodías trasnochadas y medias pasadas a cerveza. Escucharlo es como estar en medio de un bar, pero no como espectador, sino como protagonista, escuchando voces que van y vienen, medias somnolientas, con pocas ganas de ser escuchadas, más bien con ganas de salir y sonar. Sin embargo no son inconsistentes. Hay una gran solidez en la voz, entra directo y se queda grabada, como un recuerdo. La instrumentación acopla muy bien con los coros que tan pronto vienen y tan pronto van.Pareciera que se tratara de un autor folk por el abundante uso de guitarras y percusión relativamente básica, no obstante sorprende repentinamente con giros electrónicos y efectos de programación que le dan una cualidad de "inclasificable" a su estilo.
Sin duda Matt Elliott es uno de los compositores que brindan a los oídos esa calma que deviene en desasosiego para retornar a la calma. No es para relajarse, tampoco para bailar... simplemente para escucharlo y dejar que la imaginación vuele, a algún bar oscuro, impregnado a tabaco y con un olorcillo a cerveza servidas en una barra estrecha y gastada, acompañado de algún borracho silencioso y taciturno con la mente en algún bar oscuro, impregnado a tabaco y con un olorcillo a cerveza...
Rodrigo G. M.
Puente Alto, 17 de Junio de 2007. 22:53 hrs.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario