lunes, 11 de junio de 2007

Día gris.
Mis ojos van abarcando totalidades.
Proximidades ...a medida que la ciudad va dando vueltas.

Voy reconociendo situaciones
miradas muchas veces vistas
pequeños asomos hacia lo inmenso, hacia lo múltiple.

Pequeños rincones que dan alegría a mi ser... pero son sólo destellos,
pues el camino sigue dando vueltas,
rozándome con su espacio siempre cambiante,

regalándome las distintas capas que son los modos de Valparaíso...
distintos perfiles que van sumándose
hasta construir el enorme e inexplorado manto que cubre los cerros...


Y de pronto umbrales!
que permiten fijar la mirada...
aprender!
memorizar!

...dejandome embriagar lentamente por sus curvas,
su geometría abstracta,
sus sutiles fragilidades...


El ruido viaja conmigo, me rodea, intenta entrar, pero no importa.
Por un instante soy inexpugnable. Mi cabeza está en otra parte,
intentando percibir, intentando hacer propio cada momento, cada pequeño instante,
cada rostro nuevo que se cruza,
en un contínuo ver y olvidar...
un ciclo incesante todo el tiempo.

Que deseos a veces, de retenerlos a todos...
de captar la realidad, sus miradas, sus sombras, sus brillos sobre la acera,
sus murmullos
y los murmullos de sus pasos...

Y así, de a poco, sedimentándose de pequeños olvidos en la memoria
voy construyendo esta imagen de la ciudad, de su gente...
siempre cambiante,
siempre devolviendome algo nuevo,
porque siempre cambiantes son los ojos que la ven,
porque siempre son distintas las percepciones, distintos los afanes,
distintos los afectos...

...distintas -muy distintas- las emociones.


...mientras escribo esto, el viaje cotidiano ya termina,
el camino va sumergiéndose en la espesura de la ciudad...

...tan sólo trozos de mar y de cerro,
cada vez más cercanos,
más reconocibles,
van acompañándome lentamente...

en un rumbo inexorable.


Sebastian Aguilar
Valparaíso (a bordo de la "O") - Lunes 11 de Junio de 2007

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