Bueno... no podíamos estar ajenos a este cambio. Seguramente ya sonará a cuento repetido, sin embargo nunca está de más vertir alguna opinión. Siendo franco, siento que este nuevo sistema de transporte propone una vía limpia y segura de movilización y eso se agradece. Ya era bastante caótico el antiguo sistema; uno se subía a merced de personas que no tenían mayores miramientos en quienes transportaban, no todos claro está, pero sí una gran mayoría. A esto se añadía el ruido, el desorden y el estado deplorable de muchas máquinas que se mantenían en pie por obra y gracia de Espíritu Santo. Y fuera de ello, el color amarillo con blanco era bastante desagradable.Ahora el asunto se vislumbra más ordenado y organizado y, pese a los habituales días de prueba en que las cosas se descontrolan más allá de los márgenes normales, poco a poco ha ido marchando y ordenándose.
Sin embargo hay cosas que encuentro francamente un mal chiste, una de ellas es la campaña del Metro para conseguir que la gente aguante estar más apretada todavía. Parece que se rieran en tu cara tratándo de ser amables y "sugiriéndote" que cedas tu espacio. El asunto no es ceder, el asunto es que estás obligado(a) a hacerlo. No te queda otra. Realmente hay un problema de enfoque en este asunto y si quieren que uno se acotumbre a ir más acalorado, sofocado y apretado sería mejor admitir de frentón que va a ser así y no darle ese velo tan manoseado de "una oportunidad para ser solidarios".
R. G. M.
Santiago, 06 de Marzo de 2007. 16:16 hrs.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario