jueves, 15 de marzo de 2007

Noche

Noche.

Los cuerpos se muestran solos...
sin un hálito de resplandor y claridad que los defina

Es otro el brillo. Es otra la luz. Son otros los cuerpos. No es la misma ciudad.
Me encamino y los cuerpos se cruzan. Son tantos. A veces quisiera captarlos, retenerlos aunque sea un minuto más... pero no... Son solo cuerpos, son sólo rostros... que se cruzan y se dejan atrás.
Simplemente.

A veces algun rostro me parece conocido. Lo percibo. Al cruzar la vista con los otros es como conocerlos por un instante imperceptible. Sus rasgos, su belleza o fealdad. Sus pequeños mundos que giran y los unen y desunen, y que se cruzan con mi mundo, ese pequeño universo invisible que me rodea...
Pero son tantos. Y al olvidarlos son tan pocos, es como si no existieran, como si fueran fantasmas arrojados al pavimento, seres grises, anónimos... pero llenos de vida interior, de vidas interiores. Pero para mí son solo cuerpos con los que me cruzo.

Es curiosa la noche. Los lugares son otros... Las dimensiones, los espesores y distancias se hacen dudosas y el cruzarse y en entrever y el dejarse llevar por una pequeña mirada agarrada, atrapada en un instante, se vuelve distinto, se vuelve ajeno a muchas realidades, le pertenece sólo a la noche.
El caminar es otro, el reunirse, el modo de mirar, de escuchar, de hablar...
Es tanta la sombra que a veces me olvido que estoy, que existo, que en realidad voy caminando y me voy cruzando con otros, con otras, con los espacios que son otros, con el café que ahora es vivido y disfrutado por otros, las puertas, los muros, los rincones, las emociones que me unen a cada lugar....

todo es distinto... y todo es igual...
yo tambien estoy allí
yo tambien soy el otro.

Sebastian
Valparaíso, 15 de marzo de 2007 - 22:30 hs.

No hay comentarios.: