lunes, 1 de enero de 2007

Cómo Cambian los Lugares

Es difícil comenzar a escribir esto. Habrá que acostumbrarse... en fin. A inspirarse.

Recreo (Viña del Mar) alguna vez y por un año y medio fue donde residimos separados por dos cuadras de distancia y justo en medio, en una esquina, era donde se desarrollaban extensas conversaciones dentro del marco de las despedidas cuando cada uno se iba a su casa, acerca de las temáticas que ahora aparecen en el blog y que queremos seguir desarrollando y madurando. Eso daba pie a diálogos de, fácilmente, dos o tres horas.
No conocíamos mucho de música, sólo una radio se encargaba de mover la curiosidad acerca de las nuevas (y no tan nuevas) tendencias. De arquitectura y arte sólo algunos libros, conocimientos previos y elaboración de pseudo-teorías eran la base de ciertas elucubraciones que se abrían a nuevas manifestaciones estéticas.
La ciudad era el tema de muchos de nuestros debates... el crecimiento, sus dinámicas, sus transformaciones, etc. En esa fecha ninguno de los dos había estudiado urbanismo, sin embargo ya teniamos opiniones incipientes sobre el tema, que posiblemente estén erradas, pero que en ese momento y en ese lugar, a altas horas de la noche y cansados por el ajetreo de la Universidad, nos parecían válidas... y, ahora, a cinco años de todo aquello en que nos distanciamos siguiendo carreras distintas y en ciudades distintas, nos acercamos a este lugar y fundamos esta conversación a partir de las vivencias a las que ese lugar dio refugio y cabida.

Frente a todo este vínculo afectivo que este lugar (y otros tantos) nos generan, no podemos quedar indiferentes ante a los cambios que estos sufren.... Cambios que definitivamente no son para mejor. Recreo se había caracterizado hasta finales de los años 90 por tener una uniformidad urbana que le otorgaba una calidad de vida muy rica donde podía desarrollarse vida de barrio, donde las construcciones no se pasaban a llevar y donde las vistas, las alturas, los márgenes, etc., se respetaban entre sí. Actualmente vemos con tristeza como se elevan donde antes existió esta continuidad natural grandes edificios (de 12 a 15 pisos) destruyendo para siempre las vistas que eran goce de los vecinos del barrio, la línea tradicional de las alturas definidas por las casas (que no superaban los 3 pisos) y la vida en general del lugar.
No es el único ejemplo de esta problemática (la inversión inmobiliaria v/s la tradición de los barrios), no obstante es, por el lazo afectivo que nos une a Recreo, algo que nos toca profundamente, ya que este barrio acogió algunos diálogos que apuntaban a lo que está sucediendo hoy en día aquí.
Creemos que todos, de una u otra forma sentimos que algo nos une al lugar, sin importar cómo sea este, ya que lo que realmente atañe es esa construcción inconciente que hacemos y que nos hace partícipes de lo que ahí sucede: nuestra relación con los vecinos, las calles por donde transitamos, la privacidad de nuestros patios, el comercio, los almacenes de barrio y nuestra manera de vincularnos con lo visual.
Algo que duele realmente es el pisoteo al derecho a mantener aquella vista que se había ganado por derecho natural en conjunto con la privacidad necesaria para una persona o familia. Con estas horribles moles todo eso se pierde.
No quisieramos dejar esto hasta acá, sentimos que da para muuuuucho, por ello posteriormente desarrollaremos más este tema y los invitamos a enriquecerlo con sus comentarios.

La esquina en cuestión es Condell con Portales, Recreo, Viña del Mar.

S. A. O.
R. G. M.
Valparaíso, 02 de Enero de 2007, 02:30 A.M.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Já! No hay que alejarse tanto de Santiago (Pido perdón, pero no hay otra ciudad que me haya influenciado más que la capital y de ello nada más puedo hablar) para ver aquella destrucción monumental o la propagación del ruido visual; barrios como el mío; San Miguel, han sido asediados por gruas y cuanta tontera de la ejecutada ingenieria civil. Lo que me da pena (pero en conciencia algo me alegra) es que la gente no se da cuenta de lo que se pierde y se sumergen más y más en este sistema represivo, no sólo en lo económico, sido además en lo social-¿espiritual?. No sé, sería agradable pensar de vez en cuando, en que se pueda ver la cordillera plena... imaginar como vieron Santiago estos españolitos; ahí abrigados por las montañas.. o caminar por bósques y suaves fardos hasta llegar al litoral.