sábado, 14 de abril de 2007

Escucho tu voz
tu alegría, tu risa...
tu trabajo y tu nueva vida...
Colores, luces... sonidos dispersos que se difuminan alrededor

Pero tus señales no llegan a mí. No percibo tu calor.
No soy parte de esta conversación
En realidad no estoy aquí... sólo un sucedáneo de hombre que te acompaña

Estoy como esperando algo
o a alguien...
Muy en el fondo sé que hay alguien frente a mí,
pero ya entramos en mundos distintos... todo ha cambiado

Son otros los ojos que te ven ahora
Son otras las palabras. Es otro el universo que me acoge y sostiene

Somos seres divididos por una muralla de cristal.

Tu con los pies en la tierra recién florecida.
Yo inmerso en esta maraña de angustia y ansiedad.
Es un viaje que decidí tomar.
Es un continuo despojarse de lo que alguna vez se convirtió en certeza y claridad.

Pero en el fondo sé que eran solo espejismos.
Siempre he pertenecido a este suelo inestable que ahora me rodea.

Es otro el mundo en el que quisiera estar
son otras las personas
Son otros los cuerpos y otras las voces
Es otro mi afán, mi deseo, mi querer y mi anhelar tienen otra dirección ahora

(Sólo un pilar me sostiene desde el viejo mundo al que pertenecía... Es el único y último gigante luminoso que puede orientarme y levantarme, del que puedo afirmarme sin caer en este suelo oscuro y misterioso que yace bajo mi alma y bajo mi mente)

Y al otro lado... aún inexplorado
otros pilares (más delgados y frágiles)
otros cuerpos y otras voces sonrientes
muchas son sólo máscaras que ocultan pequeños demonios
pero unas pocas son reales
aquellas son las que debo encontrar

Otros ojos y otras manos me abrazarán
aún inexistentes... aún eternos
eternos por pertenecer al eterno laberinto de la fantasia
los rincones inexpugnables de la mente
con cualquier forma, cualquier color, cualquier sentido.

Y yo aún permanezco en este abismo
en este descalze del yo fuera de mí
en este universo paralelo lleno de contradicciones


Sebastian
Valparaíso, 14 de Abril de 2007

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